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La ética como salida

02/02/2011

Llama la atención el estado de la política en España: ahí la vemos, tumbada en una cama, no sabemos si la del chalé de la sierra o la del hospital. Llama más aún la atención el efecto mágico que tiene el tiempo -sigo hablando de política- en las mentes de los ciudadanos. Ese poder, ese influjo, se concentra en los días de campaña electoral, en los que parece descubrirse un nuevo mundo, la otra realidad en la que se hicieron bien las cosas -o en la que se hicieron aún peor, si habla la oposición-. Y todos quedamos maravillados por las promesas de un futuro cuajado de lo único que debe ir cuajado: de futuro.

¿Qué nos pasa? Que la democracia, en España, siempre es la mejor solución, y no hay que criticarla. Y hay que advertir de algo muy importante: criticar no es derogar; reformar no es demoler. ¿O acaso Moneo ha destruido el Museo del Prado?

La democracia actual tiene muchas taras, muchas heridas. El tiempo la ha cubierto de años, y se le ven algunas arrugas, pero sobre todo mucho polvo. De tan sagrada que es, nadie se atreve a tocarla.

¿A qué se debe esto? Resulta cuanto menos confuso: la política, salvo honrosos casos de dignidad y respeto, no ya por los ciudadanos, sino por el paso del tiempo, parece haberse quedado parada, el pie atrapado en las vías del tren. Y el tren no para. La dificultad que tiene España de navegar en el tiempo, esa facilidad que tenemos de ahogarnos en la apatía y la rabia por la reforma que no acontece -no he dicho revolución: he dicho reforma- tiene su causa en el requerimiento de que en todas las acciones políticas se aluda al espíritu de la Transición: y como borreguitos nos adormilamos, pegados a la estufa del recuerdo -que todo lo lustra-, con los ojos cerrados mientras el mundo gira.

En España, cualquier conflicto se debe resolver mediante fórmulas del pasado, especialmente en política. Y como empleamos el espíritu del pasado, todo es política. Todo está rodeado por la política. Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil. Esto último lo dijo Ortega y Gasset -y yo lo suscribo-. Hoy, los conflictos del pasado -y, de regalo, los del presente- se quieren resolver con fórmulas y actitudes del pasado. Baste el ejemplo de ligar en un bar recitando una rima de Bécquer.

Problemas como el de la Memoria Histórica se estancan por este deseo contumaz de quedarse pegado a la estufa. No diré si es necesario o no tratar estas causas: ese es otro tema.

Del mismo modo, el abandono que de sí hace la democracia, de las causas que la impulsan en su raíz, se resuelve hoy como en el pasado: se postule uno como se postule, siempre será tachado de izquierdista o de derechista. O de imbécil; y empiezo a sospechar que ambas denominaciones tienen más en común de lo que parece.

Hoy es necesario un nuevo espíritu, una nueva cultura: la política debe sacar su pie del raíl, pegadita a la dictadura, donde tan atractiva figura produce en los espejos. Y si no quiere moverse, serán los ciudadanos los que la muevan. Para reformarla, para quitarle el polvo, para curarle las heridas y ver qué falló y qué se puede mejorar. La cuestión no es ser de derechas o de izquierdas. El problema fundamental es ser ético o no serlo. Y éticos -como imbéciles- hay en todos los vecindarios.

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From → Reflexión

19 comentarios
  1. Miguel permalink

    Me gusta el escrito, no puedo estar más de acuerdo, me encanta el plan… ¡Vamos a pasar a la acción! 🙂

  2. Luis Artiles Betancort permalink

    Saludos a todos.
    Me he quedado dándole vueltas tanto a esta entrada como a la de “Indignados”. Ambas lo merecen.
    He terminado relacionándolas con la máxima, por todos conocida, “piensa en global, actúa en local”.
    En mi opinión, una de las “madres del cordero” radica en el sometimiento de las instituciones, de los cargos públicos a quien nominalmente ostenta el poder, la soberanía, que no es otro que el conjunto de los ciudadanos y, en nuestro caso, el pueblo español. Los cargos públicos, las instituciones, deben estar sometidas al control, a los intereses y a la voluntad de los ciudadanos.
    Dejemos las elucubraciones teóricas y pensemos en cómo actuar lo más pegados al suelo, a la realidad, que sea posible.
    Creo que podemos transformar el Sistema sin necesidad de procesos revolucionarios, básicamente vía implicación en lo más cercano, y lo más cercano creo que es el municipalizo, el barrio, el distrito.
    Se puede doblegar a la partitocracia y a sus nomenclaturas haciéndoles someterse a la voluntad de los electores.
    Agrupaciones de Vecinos, Asociaciones cuyo ámbito de actuación coincidan con la demarcación de cada Colegio Electoral pueden presionar, influir sobre “su” Concejal, sobre “su” Diputado (que conocen perfectamente cuántos votos obtuvo cada candidato en cada colegio electoral) hasta el punto de someterlo a su control tanto como la cúpula del partido que decide la composición de las listas de candidaturas.
    Los representantes de estas Agrupaciones / Asociaciones, por supuesto , no podrían compaginarla con militancia política partidista alguna y, deberían ser cargos no remunerados.
    Sus funciones primordiales podrían abarcar:
    – Auditoría continua de las actividades, ingresos, patrimonio, intereses, del representante que haya accedido a un cargo público gracias a los votos de esa demarcación.
    – Transmisión al cargo público de la voluntad / opinión de la ciudadanía a que representa, sobre cada asunto que afecte directamente a los mismos.
    – Control de la actuación del cargo público y de sus decisiones, posicionamientos, voto, ante cada asunto que afecte al ámbito de esta Agrupación.
    El funcionamiento de esta Agrupación, por supuesto, debería tener una naturaleza asamblearia y contar como únicos ingresos para sufragar sus actividades, con las cuotas de sus miembros.
    Si se consigue que un Concejal sepa que lo es porque le votan estos y aquellos ciudadanos, y no porque la cúpula del partido le coloca en tal a cual posición en las listas, si se logra que sepa que si traiciona los intereses y voluntad de aquéllos no va a renovar el cargo, o incluso que le someterán a tal marcaje y desprestigio que le harán desear abandonar el cargo desde el que les ha traicionado, se puede conseguir lo mismo con un Alcalde, o con un Diputado.
    Ya se andarán cuestiones de más altas repercusiones (reforma electoral, democracia directa, referéndums, etc.) pero por algo cercano hay que empezar.
    Un saludo.

    • Sin embargo, en política no sólo influye la voluntad del pueblo -al fin y al cabo, el pueblo debería estar informado de todos los campos que sostienen la administración y la labor política si quiere legitimar su opinión-. Y si hacemos que el alcalde dependa exclusivamente de nosotros, lo único que haremos será desequilibrar la balanza -ahora por el otro lado-.
      Un saludo.

  3. James Mcyol permalink

    La única salida apolítica, asindicalista y acrática es una anarquía capitalista. Es decir, libertad, libre mercado y el Estado sólo como monopolio de la justicia y de la violencia.

    Véase en mi blog:

    Del por qué tenemos que defender el capitalismo
    http://intelbook.wordpress.com/2011/01/21/del-porque-tenemos-que-defender-el-capitalismo-1%C2%AA-parte-la-revolucion-industrial/

    O cómo puede sobrevivir el capitalismo: http://intelbook.wordpress.com/2011/01/31/%c2%bfpuede-sobrevivir-el-capitalismo/

    Lo que el ESTADO y los POLÍTICOS te roban:
    http://intelbook.wordpress.com/2011/01/08/lo-que-el-estado-roba-a-los-trabajadores-cuotas-iva-ibi-e-irpf/

    • No estoy de acuerdo contigo en algunos aspectos. Por supuesto que el liberalismo y el progreso de la técnica conllevaron un aumento de la población increíble. Pero, incluso en el análisis de nuestros días, creo que observas otro mundo: decir que el consumidor no es libre no implica decir que el consumidor tiene el cerebro lavado: me refiero a que, por factores culturales o sociales, es más fácil que uno compre en el centro comercial que en las tiendas de tu barrio (que, en su gran mayoría, no pueden anunciarse en los medios de comunicación), o en el IKEA que en un almacén de muebles junto a tu casa. El mercado impone sus normas: no hay libertad total; el consumidor no elige quien mejor satisface sus deseos (o, al menos, no es la única razón que fundamenta su elección): influyen, de nuevo, otros muchos factores: prestigio social, falta de reflexión (en la compra debería haber también reflexión), y, por supuesto, el sueldo. Por último, ensalzas el capitalismo como fuente del bienestar: pero medio mundo se muere de hambre por políticas neoliberales fundamentadas en la filosofía del beneficio por el beneficio. Creo que tu visión es la del que está beneficiado por el capitalismo. Yo también lo estoy, en parte, porque puedo permitirme tener Internet y un ordenador desde el que contestarte. La cuestión es pensar en quien no puede.
      Muchas gracias por comentar: es bueno leer opiniones de todas las posturas.

      • James Mcyol permalink

        “no implica decir que el consumidor tiene el cerebro lavado”

        Lo que quieres decir es que los medios de comunicación manipulan las mentes de las masas. Bueno, eso se llama “persuasión”: el que ve un anuncio de tele, puede apagar la televisión. Quien habla con alguien que le trata de convencer de algo, puede irse sin más y poner punto y final a la conversación.

        No existe la esclavitud en Occidente. Además, la persuasión es una arma de doble filo: también podrías “lavarle el cebrero” a los ricos para que donen dinero o inviertan en países pobres, ¿o no?

        “es más fácil que uno compre en el centro comercial que en las tiendas de tu barrio (que, en su gran mayoría, no pueden anunciarse en los medios de comunicación), o en el IKEA que en un almacén de muebles junto a tu casa”

        Ah, eso es decisión de cada individuo. El mercado es cada decisión económica de cada individuo. Si muchos quieren facilidades, están en pleno derecho. No eres quien para hacerme amo de sus decisiones. Por cierto, los pequeños comercios pueden anunciarse en facebook mediante la creación de un grupo o un perfil de persona y luego distribuirse, todo gratis. Lo he visto con tiendas de mi pueblo y aún siguen adelante. Se necesita inventiva, SIEMPRE.

        “El mercado impone sus normas: no hay libertad total; el consumidor no elige quien mejor satisface sus deseos”

        Falacia non sequitur. Está mal razonado lo que dices, para empezar “el mercado SOMOS TODOS” y segundo, hay libertad total puesto que el consumidor elige a quien le apetece. Otra cosa es que no elija según TUS deseos.

        “influye prestigio social, falta de reflexión (en la compra debería haber también reflexión), y, por supuesto, el sueldo”

        ¿Y? Cada individuo tiene sus necesidades, y sus necesidades influyen en el proceso de compra. Muchos compran marcas caras que no se distinguen materialmente de las quechúas, por simple distinción social. Están en pleno derecho. Hacer lo contrario, sería adueñarte de las vidas de “esas masas” y coartar su libertad. Es inmoral y antirracional.

        “Por último, ensalzas el capitalismo como fuente del bienestar: pero medio mundo se muere de hambre por políticas neoliberales fundamentadas en la filosofía del beneficio por el beneficio”

        Capitalismo = Economía sin intervención estatal. Cítame un país sin intervención estatal en la Economía. Yo te puedo citar (mira aquí: http://www.heritage.org/index/Ranking): como puedes ver, Australia y China son más capitalistas y más libres (en cuanto a mercado, no a ideología en el caso de China) que los llamados países democráticos y libres (EEUU en 9º lugar y España en el 31º).

        Los países pobres se mueren de hambre por regímenes dictatoriales, porque asesinan a los inversores (por lo tanto, no hay industria, no han vivido la revolución industrial), no hay un Estado que garantice la seguridad ni la justicia tanto de los ciudadanos como de los inversores, comerciantes, empresarios.

        No comentaré eso de “si soy o no beneficiado del capitalismo” porque es un argumento demagógico.

      • Precisamente lo que no digo es que los medios de comunicación manipulan las mentes de las masas. Lo que digo es que el consumo de televisión es un consumo pasivo, con pocas opciones (canales): es mucho más probable que si mi anuncio aparezca en televisión, la gente lo vea, que si tengo un grupo en Facebook -hay miles-. Por supuesto, si un comercio de barrio -tú aseguras que conoces ejemplos: no te lo refuto-; si un comercio de barrio se preocupa por mantener una clientela fiel a través de las redes sociales, puede sobrevivir y tener beneficios. La mayoría de la gente, sin embargo, compra en los centros comerciales, en las grandes superficies. ¿Por qué? ¿Es fruto de la manipulación de los medios? No. Es -precisamente tú lo dices- decisión de cada individuo. ¿En qué se basa una decisión? En, como digo, múltiples factores. El mismo mercado es fruto, en parte, de las decisiones de sus consumidores. Pero también influye la publicidad, influye que alguien conozca o no una marca o un establecimiento, influye que alguien prefiera comprar artículos de ocho tiendas distintas en un mismo establecimiento -pues es cómodo y más sencillo que comprar en tiendas pequeñas-. Pero lo fácil no siempre es lo mejor. Aquí entra ya una convicción personal: a mí no me gusta que la mayoría compre en los grandes almacenes o que vaya a los multicines de 20 salas. Y la raíz no es sólo económica -como tú bien recuerdas-: si la gente va ahí porque quiere, que vaya. Respecto a lo de los deseos: no entiendo que creas que me molesta que no compren según mis deseos. Si me molestara que la gente no actuara como yo pienso, no podría vivir. No estoy de acuerdo, que es otra cosa bien distinta. La cuestión es: ¿realmente todo consumo es el fruto de una búsqueda, de un esfuerzo por ver qué es lo que más queremos? Baste el ejemplo de quien se ve obligado, quizás por el prestigio social, como dices, a renovar constantemente su fondo de armario, dejando en segundo plano lo que tanto necesitaba diez días antes. Respecto a la cuestión de que el capitalismo implica la falta de intervención estatal en la economía: si no hay normas, si desde el estado no se legisla, cada cual se preocupará sólo de sí mismo. No hablo de si este marco legal es adecuado o no: hablo de que es necesario. Quizás frene el crecimiento económico, pero también evitaría fenómenos como los paraísos fiscales o la especulación. Parte de la culpa de que existan regímenes caciquistas en los países pobres está en la aquiescencia de los países ricos.

  4. Luis Artiles Betancort permalink

    Quizás sea que debe morir la política, al menos en las esferas más cercanas al ciudadano. ¿Un concejal debe hacer política, omdebe gestionar los recursos conforme a los intereses de sus ciudadanos?.

    • Creo que lo que debe hacer el concejal es escuchar, no desaparecer; ser el responsable de sus ciudadanos, no de su partido.

      • James Mcyol permalink

        ¿Para qué necesitamos políticos? ¿me lo puedes decir?

  5. James Mcyol permalink

    A catanoga:
    ————————cita de catanoga——————————————————–
    Lo que digo es que el consumo de televisión es un consumo pasivo, con pocas opciones (canales): es mucho más probable que si mi anuncio aparezca en televisión, la gente lo vea, que si tengo un grupo en Facebook -hay miles-.
    —————————————————————————-

    ¿Pocos canales dices? Para empezar, en la TDT yo tengo 51 canales de televisión y 22 canales de radio. La suma de las audiencias en TV no llega a los 10 millones (y somos 47 millones en España). Segundo, entre 15 y 45 años, hay más audiencia en Internet que en TV. Las posibilidades para anunciarse son INFINITAS.

    ————————————cita de catanoga————————–
    El mismo mercado es fruto, en parte, de las decisiones de sus consumidores. Pero también influye la publicidad, influye que alguien conozca o no una marca o un establecimiento, influye que alguien prefiera comprar artículos de ocho tiendas distintas en un mismo establecimiento -pues es cómodo y más sencillo que comprar en tiendas pequeñas-.
    ————————————————————————————–

    Claro que influye la publicidad. Te lo dije: PERSUASIÓN. Es una cosa que se puede hacer, y no coarta la libertad de nadie. Tú en cualquier momento puedes negarte o cambiar de canal o no prestar atención a lo que te anuncian o te intentan convencer.

    Sobre si es bueno o malo, o peor o mejor. Son VALORES SUBJETIVOS. Lo que para ti es lo mejor para otro es lo peor. Para ti contratar una plataforma de televisión de 500 canales no tendrá sentido, para otro ver Belén Esteban será como para otro ver un documental de La 2. Lo bueno y lo malo es subjetivo. Los valores objetivos son “no dañes a nadie” (violencia física o verbal), “no robes” (la propiedad privada) ni coartes la libertad de nadie.

    ———————————————cita de catanoga————————–
    ¿realmente todo consumo es el fruto de una búsqueda, de un esfuerzo por ver qué es lo que más queremos? Baste el ejemplo de quien se ve obligado, quizás por el prestigio social, como dices, a renovar constantemente su fondo de armario, dejando en segundo plano lo que tanto necesitaba diez días antes.
    ————————————————————————————————-

    Vuelves a usar erróneamente el verbo “obligar” como te da la gana. El prestigio social no es una persona con una pistola en la mano que secuestra a otra. Si la persona quiere tener prestigio social en un círculo social donde se prima vestir de Prada o Channel, la persona puede hacerlo (mientras lo haga con el dinero que se ha ganado fruto de su esfuerzo o que alguien se lo de a él o ella voluntariamente).

    ———————————-
    Respecto a la cuestión de que el capitalismo implica la falta de intervención estatal en la economía: si no hay normas, si desde el estado no se legisla, cada cual se preocupará sólo de sí mismo.
    —————————————————–

    Las únicas normas que ha de haber son: no dañar físicamente a alguien, no vulnerar el derecho de la propiedad privada, y garantizar la libertad individual y económica.

    Más allá de esto es inmoral y degenerará en una partitocracia u oligarquía (como lo vemos en España o en los países que se mezcla socialismo o socialdemocracia con capitalismo: Obama).

    ————————————cita de catanoga————————————–
    Parte de la culpa de que existan regímenes caciquistas en los países pobres está en la aquiescencia de los países ricos.
    —————————————————————–

    vuelve a revisar el link del índex de liberalización económica que te puse en el otro post, lo verás claro.

    Los países ricos no tienen ninguna culpa por la pobreza de los países pobres. Otra cosa es que me digas que haya una oligarquía presente en los países ricos (un grupo de hombres que AFILIADOS AL ESTADO) hagan amistad con estos dictadores de los países pobres y se intercambien recursos naturales.

    Entonces, al querer expresar esto último me darás la razón: la Economía debe separarse del Estado. Al estar el Estado sin poder económico no habrá un grupo de hombres que, con el dinero público, explote recursos de países pobres para el propio beneficio (véase todos los políticos, en España andamos llenos de ejemplos).

    • A ver si te puedo responder a todo en un solo comentario:
      He leído -intentando entender todo- el enlace que me has vuelto a mandar. Tu conclusión es que la presión fiscal puede -debe- bajarse, porque los impuestos están mal administrados; es decir -por lo que creo haber entendido-, mayores sueldos (descontando impuestos y demás) y menos impuestos. Punto a favor en lo de administrar mejor: ese es uno de los debates en cuanto a los fondos destinados a ayuda humanitaria (¿hace falta más dinero o, simplemente, saber administrarlo?). Donde no estoy de acuerdo es, como tú dices, en suprimir las competencias públicas en servicios (entiendo que te refieres a la educación o la sanidad). ¿Cómo que “a quienes realmente lo necesiten, por minusvalía física o psíquica, o por contingencia catastrófica grave”? Tú propones que no paguen justos por pecadores -cuatro aprovechados-: yo propongo centrarse en la educación, en el civismo. Mantener los servicios públicos -que, principalmente, permiten que gente que no se podría permitir, por ejemplo, ir al médico con un modelo exclusivamente privado (a pesar de que subieran los sueldos) se lo pueda permitir-. Igual que yo no rechazo por completo el capitalismo, no creo que debas rechazar por completo al Estado.

      Es cierto que la audiencia, cuantitativamente, es mayor en Internet, sobre todo entre la población joven. Pero, cualitativamente, está dispersa, atomizada. Internet ofrece muchísimas más oportunidades que la televisión para que te conozcan -para que, por ejemplo, tú conozcas mi blog y yo conozca el tuyo-. Pero la tendencia de consumo sigue siendo la misma que en otros medios de comunicación, en otras plataformas: sigue habiendo sitios visitados por millones de personas, y millones de sitios visitados por una sola -normalmente, su propio creador-. Otro asunto en el que no entro es que la programación de la TDT esté llena de refritos y de fórmulas que se repiten entre canales.
      Te reafirmas en la idea de la persuasión, de que si yo quiero no veo la tele. Por supuesto. Pero creo que deberías quitarte las anteojeras, y ver que más factores influyen en las decisiones: igual que existen ciertos temas de actualidad, no porque la gente, al unísono, haya decidido hablar de eso o dejar de hablar de lo otro, sino porque es de lo que se habla, en general. En otras palabras: no te niego que nos guiemos por decisiones personales; sí echo en falta que te quedes ahí, que des a esta decisión un carácter independiente, como de generación espontánea. Respecto a lo de los valores objetivos, defiendo los tres que mencionas, con matizaciones: ¿Por qué no “violencia económica”? No me refiero al robo a la propiedad privada, sino el perjuicio que ciertos modos de producción o de comercio provocan en las clases más pobres.
      Que no rodee de comillas a obligar no implica que no use la ironía. Cámbiese, para evitar malentendidos, “obligado” por “movido por” (entendido este movimiento como un movimiento mezcla de una decisión propia y determinados contextos sociales o culturales). Y me refiero -de nuevo te lo aclaro- a que existe una tendencia a consumir sin valorar lo que se adquiere: a eso me refiero cuando digo que alguien que se compra un trapito de 200 euros a la semana siguiente se compra otro, y a la siguiente dos más.
      Una empresa monta una fábrica en un país pobre, y ofrece paupérrimas condiciones de trabajo a muertos de hambre. Los muertos de hambre aceptan: hay que comer algo. ¿Que el capitalismo no tiene la culpa de esto? ¿Entonces quién tiene la culpa? ¿El pobre que acepta el trabajo?

      En resumen, creo que tenemos bastantes puntos en común, pero que no coincidimos en aspectos esenciales. Ambos -que yo entienda- rechazamos la corrupción de la clase política -corrupción económica, corrupción moral…- y las libertades individuales. Yo creo que, al mismo tiempo que mi libertad depende de tu libertad -ambos debemos respetarnos- las empresas -sobre todo las grandes empresas- comparten un mismo entorno -más aún cuando tienen fábricas en otros países-. El Estado debe regular las actividades financieras y empresariales: por supuesto, me refiero al Estado honrado. La ley del mercado es la ley de la jungla.
      El liberalismo es la base filosófica del capitalismo. No así el neoliberalismo.

      • James Mcyol permalink

        1. El neoliberalismo es una versión distorsionada del liberalismo y el capitalismo. Introduce la intervención del Estado en situaciones excepcionales (véase el infame rescate a los bancos por parte de Bush en noviembre de 2008). Éso no ni capitalismo ni liberalismo, es NEOliberalismo.

        2. ¿Quién te dice que los servicios al ser privados serían inaccesibles para la gente con menos recursos económicos? La parábola de los zapatos: todos los necesitamos y tenemos que comprarlos. Es un servicio muy básico que sin embargo, lo pagamos, ya sea por 3€ que por 500€. Lo mismo pasaría con las Escuelas y los Hospitales. Conozco a muchos licenciados (entre ellos yo) a los que no les importaría abrir una escuela y educar a bajo coste (en el caso de que todo se privatizase). Y también los médicos.

        La riqueza ni el dinero pueden comprar el sentimiento de estar a gusto con lo que haces. Extendiendo la voluntad y erradicando la obligación (impuestos, IVA…) se alcanzaría un punto de humanidad jamás visto: el de la cooperación, el del intercambio de necesidades (sí, siempre tenemos intereses egoístas).

        Ha de quedar algo claro: ha de bastar entendiendo la diferencia entre obligación y voluntad. Si alguien no tiene clara esta distinción, por mucho diálogo y explicación, será inútil seguir conversando con dicha persona.

        La obligación es inmoral (quebranta la libertad). La persuasión es moral (respecta la libertad).

        3. Fábricas en países pobres. Ejemplo: Bangladesh. A unos lumbreras (unas cuantas ONGs y buenrollistas) denunciaron las pésimas condiciones de algunas marcas comerciales que fabricaban en dicho país. Resultado: el Estado condenó a dichas marcas y por lo tanto, tuvieron que cerrar dichas fábricas. RESULTADO: los trabajadores ya no tenían con qué ganar su subsistencia. O la prostitución, o las drogas o el tráfico de drogas.

        Nadie tiene la culpa. Es el estado natural del hombre: pasar hambre. ¿O crees que podrías irte a un huerto y vivir de lo que plantases? No, se necesita mucho trabajo y de ahí que las máquinas nos hayan liberalizado.

        4. No existe Estado honrado cuando OBLIGA a algo. No se incluyen los derechos negativos (no matarás, no robarás…) porque por definición defienden la libertad.

        5. La ley del mercado es la ley democrática. No es ninguna jungla, son decisiones económicas de cada individuo.

        Creo que me vas siguiendo pero hay un fallo en tus razonamientos: No tienes claro que LA LIBERTAD ha de estar por encima de cualquier otra cosa (del razonamiento, de la filosofía, de la economía…).

        Por lo tanto, trata de elaborar tu ideal de Estado o de Sociedad usando la libertad (libertad es lo contrario a obligación = impuestos, por ejemplo). A ver qué se te ocurre.

      • ¿Qué es la causa de esas situaciones excepcionales? ¿La forma de llevar los negocios por parte de ciertos arribistas que juegan solos, sin tener en cuenta al entorno? ¿Las políticas equivocadas de políticos arribistas?
        Me parece honorable que quieras educar a bajo coste en un entorno totalmente privatizado. ¿Por qué no educar gratis, para que el dinero que se gaste en zapatos -necesarios- no se vaya en educación -aún más necesaria-?
        Creo que has tocado uno de los puntos que más me preocupan: el cambio político o económico que toda sociedad necesita para construirse constantemente tiene como uno de sus pilares fundamentales la voluntad individual. No me refiero -llevamos todo el tiempo dándole vueltas a lo mismo- a la libertad individual que nos permite -alabada sea esta libertad- hacer algo o no hacerlo. Me refiero a si esa libertad individual usa como instrumento un deseo real, o si gastamos nuestra libertad con comodines que nos valen para salir del aprieto. No me enfrento a la decisión de una persona: quiero averiguar las razones que llevan a esa persona a hacer lo que hace. (Perdona por la digresión: vuelvo al ajo). Yo no creo -más quisiera- que existe una relación causal entre la supresión de las obligaciones (impuestos, IVA…) y la explosión de la solidaridad, la cooperación, el rebrote de un mundo más humano. El egoísmo siempre está ahí, pero el egoísmo no siempre es malo: si alguien disfruta ayudando a alguien, es egoísta -según ese punto de vista- porque se siente bien haciéndolo: no ayuda por ayudar, ayuda porque le anima. Que siga siendo todo lo egoísta que quiera.
        Obligación y voluntad. Vivimos rodeados de muchas otras personas: las voluntades se entremezclan, los deseos se adaptan a los de otro. La libertad del marido varía las veces que la esposa lo persuade para hacer otra cosa. Lo persuade, no lo obliga. La libertad no ha desaparecido en ningún momento: sí ha cambiado el origen de la decisión.
        La culpa, en el caso de Bangladesh, no creo que sea de las ONG, sino de la empresa o del Estado. ¿El Estado las obligó a cerrar? Entonces la culpa es del Estado, por no obligarles a mejorar las condiciones de trabajo. ¿El Estado las obligó a mejorar, y las empresas decidieron construir fábricas en otro país, donde no les obligaran a darle buenas condiciones laborales a sus trabajadores? Culpa de las empresas.
        “El estado natural del hombre es pasar hambre”. Si el hombre depende de sí mismo, por supuesto. Pero cuando trabaja para otra persona, parte de la responsabilidad recae en esa otra persona. Se necesita entonces un esfuerzo común y una cooperación constante.
        Cualquier obligación que conlleva respetar las libertades de otras personas son razonables. No digo más.
        La ley del mercado es la ley de la jungla: la decisión del consumidor es totalmente democrática (yo compro a quien me da la gana y a quien puedo comprarle algo). Pero desde el punto de vista de la promoción, no es una ley democrática. Quien tiene más dinero es quien llega a más personas. Las pequeñas empresas lo tienen mucho más difícil para crecer -no imposible, pero sí mucho más difícil-. Y si la balanza está desequilibrada en la promoción, ese desequilibrio repercute en las decisiones del consumidor.
        La libertad ha de estar por encima de cualquier otra cosa, pero todos hemos sido pequeños y hemos tenido padres y madres; todos los ríos tienen un cauce. Lo verdaderamente importante no es la libertad per se, sino la convivencia de libertades. Si las personas son capaces de ser cívicas y de fundamentar sus propias decisiones -no ya como consumidores, sino como ciudadanos, como animales políticos o sociales- no hará falta regular nada. No haría falta.

  6. James Mcyol permalink

    No puedo razonar con alguien que es incapaz de ver que los humanos pueden valerse por si solos (y si no pueden, NO ES CULPA DE LOS DEMÁS).

    Nadie puede adueñarse de las vidas de los demás aunque sea por lo que piense que es una causa buena. Puedes hacerlo tú, pero no puedes imponérselo a los demás.

    Claro que es de mucha pereza intelectual el pretender establecer unas obligaciones en vez de currártelo y persuadir a la gente a que haga (o compre) aquello que tú consideras justo o bueno.

    Todos hemos sido pequeños sí, pero LA MAYORÍA DE EDAD (en sentido Kantiano) es comprender nuestra libertad y ASUMIR NUESTRAS RESPONSABILIDADES.

    El liberalismo es el laissez faire: DÉJAME EN PAZ, que mientras no robe o no asesine o no estafe o no vulnere la libertad de los demás, PUEDO HACER LO QUE QUIERA. Esto SÍ es convivencia de libertades. Cooperación de voluntades, pero cada individuo tienes las suyas y se han de respetar.

    Si el mercado te parece una jungla, bienvenida al mundo, a este planeta Tierra. Donde cada segundo muere alguien, un animal devora a otro, sucede una catástrofe natural en algún lugar de la tierra, una especie desaparece…

    El mercado desde luego NO es una jungla (tú no puedes matar ni robar a nadie por simple instinto animal).

  7. James Mcyol permalink

    Acabo de empezar una serie de artículos que espero que os aclaren más las ideas de lo que estáis defendiendo y lo que estoy defendiendo yo:

    http://intelbook.wordpress.com/2011/02/16/el-marxismo-el-socialismo-y-el-comunismo-i-las-ideologias-mas-malvadas-y-perversas-que-jamas-creo-el-ser-humano/

  8. Max permalink

    Me parecen *alucinantes* afirmaciones de este calibre:

    >No puedo razonar con alguien que es incapaz de ver que los humanos
    > pueden valerse por si solos (y si no pueden, NO ES CULPA DE LOS
    > DEMÁS).

    …es decir, que a los defincientes mentales, los huérfanos, o las personas que por la razón “x” han tenido un accidente que los ha dejado parapléjicos, los tiramos por un barranco. Muy bien. Leónidas está de acuerdo contigo.

    Por otra parte llegamos al enfrentamiento de libertades, como siempre, ¿quién garantiza que tu libertad no está pisando la mía? ¿Tu sentido común? ¿El mío? Y a partir de ahí, se articula un Estado y unas Leyes, con mayor o menor fortuna. Tu defensa de la libertad es, por absurda, inalcanzable.

    En cuanto al mercado libre: no estaría mal si se cumplieran dos principios básicos.

    1.- Todos partimos de cero. Así las posturas monopolísticas (como Telefónica, que ha obligado a la CMT a meter leyes muy duras para regular) o las de abuso (como las de Carrefour, que compra toda la producción barata de ciertos productos tirando por los suelos el precio, hundiendo a la competencia; o saca beneficio del rappel de los productos comprándolos en masa, de nuevo hundiendo a la competencia; etc, etc, etc…..).

    ….¿eres capaz de garantizar eso? Si no, tus ideas son absurdas.

    Y es que os recuerdo a todos que gran parte de las fortunas de este país se han logrado gracias al enchufismo franquista y al tráfico de favores, algo *completamente* opuesto al liberalismo. Y todo eso es de cuando de verdad no había liberalismo en este país. Que se lo pregunten a los banqueros.

    Y el segundo principio:

    2.- Todos somos listos y no nos dejamos “persuadir”. Desde el momento en que hay una masa crítica de individuos-borregos persuadidos de algo (de votar a un partido, de consumir un producto, de seguir a un líder…), se jodió el liberalismo. El “líder” de esos borregos dispone de los mecanismos para que no pueda surgir otro líder, y se erige en dictador de facto. Ejemplos de mecanismos: la manipulación de los media, la ley D’hondt, etc. etc.

    Hoy en día tenemos las dos cosas: políticos que han establecido un sistema político invencible gracias a su control de la ley electoral y de los medios de comunicación, y empresarios con posiciones dominantes que se alían con los políticos para ser cada vez más ricos, a costa del resto del pueblo. Y cada vez amasan más poder apoyándose las dos patas, tienen más visibilidad, y es imposible “derrocarles”. Esta es nuestra situación actual: partitocracia con poderosos actores empresariales.

    Hay dos modos de salir de este círculo vicioso: una es que los políticos rompan la baraja y empiecen a gobernar para el pueblo, y no a costa de él. La otra forma es una revolución y pasar por la guillotina tanto a políticos como a banqueros.

    El tiempo dirá como acaba esto.

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